El reto viral de defecar en piscinas públicas supone un grave riesgo sanitario
Descubre sus consecuencias y el protocolo de actuación en caso de accidente fecal
Este verano se ha extendido un inquietante reto viral en redes: personas defecan deliberadamente en piscinas públicas, graban el acto y lo comparten en redes sociales. Lo que empezó como una broma de mal gusto se ha convertido en una grave amenaza de salud pública:
Riesgos sanitarios: Las heces contienen millones de microorganismos —como E. coli, Salmonella, Shigella, Giardia o Cryptosporidium— capaces de provocar desde diarrea o vómitos hasta hepatitis A, fiebre tifoidea o incluso cólera.
Interrupción del servicio público: Estas incidencias obligan al cierre temporal de piscinas —entre 24 y 72 horas— para realizar limpieza y desinfección, justo en plena ola de calor, afectando gravemente al usuario.
Impacto social: Genera indignación ciudadana y sobrecostes innecesarios. Ayuntamientos están adoptando medidas como instalación de cámaras, identificación de usuarios y posibles sanciones administrativas.
Protocolo de actuación ante un accidente fecal en piscinas
De acuerdo con el protocolo de “Cómo actuar ante la presencia de heces en el agua de la piscina”, basado en normativa sanitaria vigente y recomendaciones de autoridades como la Agència de Salut Pública de Catalunya y Madrid:
1. Cierre de la instalación
Cerrar inmediatamente la piscina ante la presencia visible de heces, según el Real Decreto 742/2013.
2. Actuaciones según tipo de heces
A. Heces sólidas
- Desalojar a los bañistas y prohibir el acceso.
- Retirar manualmente las heces sólidas. No aspirar.
- Desinfectar todos los utensilios usados (redes, cubos, etc.) con lejía.
- Aumentar el cloro libre residual a 2 mg/L (ppm) y mantenerlo al menos 30 minutos, controlando que el pH ≤ 7,5.
- Verificar que los sistemas de filtración, recirculación y desinfección funcionen correctamente.
- Ajustar cloro y pH según los valores establecidos en el Real Decreto; si todo está adecuado, reabrir la piscina.
B. Heces líquidas o blandas (diarreicas)
- Realizar hipercloración: elevar el cloro libre residual a 20 mg/L, ajustar pH a 7,2–7,4 y mantener la concentración al menos durante 13 horas.
- Garantizar el correcto funcionamiento de filtración y recirculación, manteniendo niveles de cloro y pH.
- Aspirar y limpiar fondo y paredes, deshacerse del agua por alcantarillado, y desinfectar todo equipo usado.
- Contralavar los filtros y dejarlos recuperar antes de reintegrarlos al sistema.
- Reducir el nivel del cloro a los valores habituales mediante dilución o neutralizantes permitidos.
- Reabrir la piscina solo cuando cloro y pH estén normalizados.
3. Prevención específica del Cryptosporidium
Implementar medidas especiales: además de la hipercloración, considerar tratamientos avanzados como coagulación/floculación, ozonización o luz ultravioleta, sobre todo en caso de brotes o sospecha de ooquistes resistentes.
Realizar renovación parcial del agua (idealmente del 20–80 % del vaso en función de su volumen).
4. Registro del incidente
Registrar fecha, hora, tipo de heces, niveles de cloro y pH observados, acciones tomadas, y evidencia de que se alcanzaron los parámetros de calidad antes de reabrir.

