Jul 17, 2026
La innovación y la sostenibilidad en la gestión del agua han dado un paso adelante gracias a WaterSHIFT, un proyecto de investigación liderado por el Clúster de Química de las Illes Balears (CliQIB) que ha convertido la piscina del Antiguo Parque de Bomberos de Fundación ASIMA en un banco de pruebas real para evaluar nuevas tecnologías destinadas a mejorar la eficiencia hídrica y operativa de las piscinas turísticas.
El proyecto, desarrollado en colaboración con Fundación ASIMA y varios socios del clúster, ha permitido validar soluciones capaces de reducir significativamente el consumo de agua, optimizar el uso de productos químicos y avanzar hacia un modelo de piscina más eficiente, digital y sostenible.
Uno de los aspectos más innovadores de WaterSHIFT ha sido la creación de una instalación piloto única, en la que todas las tecnologías han sido evaluadas bajo las mismas condiciones de funcionamiento. Esto ha permitido comparar de forma objetiva el comportamiento de cada solución frente a un mismo escenario de contaminación y uso.
Para reproducir las condiciones habituales de una piscina turística, el equipo investigador simuló la presencia de bañistas incorporando al agua cremas solares, sudor, materia orgánica y microorganismos representativos de los riesgos microbiológicos habituales. De este modo, fue posible analizar el rendimiento real de distintas tecnologías de filtración y tratamiento del agua, así como su impacto sobre el consumo de agua, el uso de desinfectantes y los tiempos de recuperación de la calidad del agua.
Entre las tecnologías evaluadas, el tratamiento con ozono aplicado al sistema de filtración ha demostrado una elevada capacidad para oxidar la materia orgánica retenida en los filtros y reducir su colmatación. Gracias a ello, se consigue espaciar los contralavados —una de las operaciones que más agua consumen durante el mantenimiento de una piscina—, logrando reducir el consumo de agua hasta un 57 % y el uso de hipoclorito hasta un 31 % respecto a los sistemas convencionales.
Por su parte, la cavitación hidrodinámica ha mostrado resultados especialmente positivos en la desinfección del agua y en la recuperación de su calidad microbiológica.
Los mejores resultados en términos de ahorro se han obtenido con los filtros de cartucho, que han registrado los tiempos de recuperación más rápidos de todas las configuraciones ensayadas. Durante las pruebas, esta tecnología permitió reducir hasta un 86 % el consumo de agua y un 54 % el uso de hipoclorito, gracias a la eliminación de los contralavados y a una recuperación mucho más rápida de las condiciones óptimas de funcionamiento.
No obstante, los investigadores señalan que esta solución requiere una mayor dedicación en las tareas de mantenimiento, ya que los cartuchos deben desmontarse y limpiarse manualmente. Además, será necesario continuar estudiando su comportamiento a largo plazo para evaluar cómo afecta el envejecimiento del material filtrante a su rendimiento.
Precisamente, una de las próximas fases de WaterSHIFT se centrará en analizar el comportamiento de los filtros de cartucho durante periodos prolongados de uso y en validar configuraciones híbridas que permitan mantener su elevado nivel de eficiencia reduciendo las necesidades de mantenimiento.
En esta línea, el proyecto también ha comenzado a estudiar la combinación de filtros de cartucho con tratamientos de ozono. Los primeros ensayos permitieron detectar que la aplicación directa del ozono podía deteriorar el material filtrante, por lo que el equipo rediseñó la instalación incorporando una cámara de contacto específica. Esta nueva configuración ha mostrado resultados preliminares muy prometedores y será objeto de futuras pruebas para validar su comportamiento en condiciones de uso equivalentes a las de una piscina turística.
WaterSHIFT ha incorporado además sensores y herramientas digitales para monitorizar en tiempo real el funcionamiento de la instalación. Esta instrumentación permite controlar de forma precisa los consumos, la calidad del agua y el rendimiento de las distintas tecnologías evaluadas, facilitando una gestión más eficiente y basada en datos.
El proyecto también ha abordado otro de los grandes retos de las piscinas: las pérdidas de agua por evaporación. Para ello, la instalación piloto se equipó con una estación meteorológica que registró variables como temperatura, humedad y velocidad del viento, complementadas con sistemas de medición del agua de reposición.
Los resultados permitieron estimar pérdidas por evaporación próximas a los 210 litros diarios y comprobar que determinadas soluciones comerciales pueden reducirlas hasta en un 23 %.
Con los resultados obtenidos, WaterSHIFT sienta las bases para el desarrollo de una nueva generación de piscinas más eficientes, sostenibles y digitalizadas, especialmente adaptadas a las necesidades del sector turístico de las Illes Balears.
El proyecto ha reunido a empresas tecnológicas, laboratorios, consultoras especializadas en salud pública y economía circular turística, junto con investigadores de la Universitat de les Illes Balears (UIB), consolidando un ecosistema de colaboración orientado a desarrollar soluciones innovadoras para afrontar los desafíos hídricos del archipiélago.
WaterSHIFT, desarrollado a lo largo de 2025, ha contado con financiación de la Agencia de Estrategia Turística de las Illes Balears (AETIB) a través de los fondos NextGenerationEU, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR).

